Archivos Mensuales: julio 2011

Haute Couture&Haute Cuisine

El origen de la industria del sector de la moda dio comienzo en París en 1.670. Desde allí se dirigían las tendencias y dictaban las líneas de la siguiente temporada coincidiendo con la creciente demanda que exigían elegantes vestimentas en Versalles. Entraron en la “era de la comercialización”. En la corte de Luis XIV creció la demanda de prendas distinguidas haciendo que Versalles transformara el buen vestir la elegancia en couture .

Casi paralelamente, diecinueve años antes en 1.651 se publicó el primer libro de cocina, Francoise Pierre tomando el nombre de un ilustre cocinero de Enrique IV, La Varenne, firmó el libro y lo tituló le cousinier française. Se inició en aquel entonces el mundo gobernado por el criterio de la Guía Michellin-GaultMillau. Donde reputados chefs se debaten actualmente entre la vida y la muerte por una estrella adjudicada como máxima distinción. Loiseau, el famoso chef y propietario de La Còte d’Or no pudo con tanta presión y el 24 de febrero de 2.002 se suicidó; así opinaban sus compañeros de profesión: Il avait des soucis, estaba preocupado. La Varenne impulsó un nueva ciencia: la gastronomía. A mediados del s.XVII el refinamiento y la elegancia primarían como símbolo de un país Francia, creando las nuevas tendencias francesas imitadas en el mundo entero.

La comida y la vestimenta ya no eran una necesidad, eran sofisticación. Por fin, nació el haute couture y la haute cuisine francesa esta última denominada en 1.750 como la cuisine francese. Francia adoctrinó durante tres siglos y medio el mundo culinario; la mode y la haute cuisine de la mano se considerarían algo inherente e indisociable de dicho país. Todos los países querían emular las tendencias parisinas, las mujeres viajaban incasablemente para adquirir lo último de la capital del estilo. Una perpetua búsqueda de elegancia y belleza pues los primeros fashion victim no se permitían repetir look más de tres veces. El ansia por estar a la moda dio lugar a un crecimiento constante en la industria, obligando a diseñadores estelares a crear cada temporada nuevos diseños.

A finales del s.XVII las couturières aspiraban como hoy en día a alcanzar la comodidad en los vestidos de mujer sin dejar de lado el refinamiento en sus creaciones. Francia atravesó un periodo fértil en todos los ámbitos de creación y los diseñadores se sumaron a ello. Pero la revolución en la mode más vanguardista del momento la realizó la duquesa de Berry, convocando en su casa a las figuras más destacadas del mundo de la elegancia; sastres y modistas reputados se dieron cita una noche en la intimidad de la corte. Planearon minuciosamente las nuevas tendencias, el golpe de Estado a la moda dio origen a las cortesanas francesas. En julio de 1.715 la realeza sucumbió a los nuevos diseños para que sus princesas los lucieran sin dilación.

La couture o haute couture de la época se definiría por el hand made y a medida, canon imprescindible en la actualidad para pertenecer a la élite entre otras premisas y que desvelaré más adelante. Exclusividad en tejidos, colores y diseños, el último grito al lujo. En realidad, en 1.670 era lo único que existía todo se hacía a medida y a gusto del consumidor. De ahí que muchos diseñadores se inspiren haciendo un remind en sus creaciones actuales gracias a ilustraciones aún conservadas.

El hecho de salir de compras fueron todo ventajas: después de una jornada de compras hombres y mujeres se reunían en cafés, posadas, cabarés (actuales bares) o en chez le traiteur, en éste último se dejaban ver comiendo los nobles. Almorzar en público y salir de compras sería un entretenimiento más. Desde aquella famosa reunión nocturna emergió la mode como concepto de imagen, la cual nos persigue hasta nuestros días provocando un continua curiosidad cada temporada por saber lo que se lleva y lo que está obsoleto, como combinar colores, prendas y accesorios y donde conseguirlas.

Antes de mediados del s.XVII los diseños fueron exclusivos de la realeza insultantemente rica. Los bastos tejidos hilados a mano y el pobre colorido quedaron atrás gracias a la industria francesa de la moda y la competitividad, reduciendo distancias sociales y geográficas. La rue Saint-Honoré reunía y reúne a las damas más elegantes siendo referente comercial de la moda dando modistas como: madame Villaneuve en Place des Victories; madame Rémond y madame Prévot cerca de la rue des Petits-Champs; y madame Charpentier en la rue Montorgueil, todas ellas fueron las creadoras de un estilo exclusivo exquisito: la moda francesa. Igualmente Massialot innovó creando en repostería la crème brùlée o la crème de chocolat durante la segunda mitad del s.XVII.

A finales del s.XIX el primer modisto británico, Frederick Worth inauguraría la primera maison de couture de París. Tras su éxito las couturières perdieron terreno y los modistos se posicionaron como creadores de la moda.

Todos estos paralelismos y sincronías en el tiempo confluyen en una extensa “era histórica” caracterizada por la gran innovación en las formas de vida y de cultura franceses en el mundo. Una época dorada, fructífera, generosa e irrepetible que nos colma en la actualidad nuestra sed de saber. Recuerdo la famosa frase: todo está ya creado sólo hay variantes; me hace discrepar seguir apostando por el ser humano y su ilimitada gana de abrir nuevos caminos, como la inauguración de un nuevo amanecer cada día estaré esperando.